El Color y Efectos en el Diseño Interior
- 7 abr
- 6 min de lectura

¿Es posible que el color afecte la percepción del espacio y el comportamiento de las personas? ¿Qué nos motiva a seleccionar un color sobre otro?
El color es un fenómeno percibido por el ojo y que resulta de la manifestación producida entre la luz y el efecto sobre las superficies visualizadas. Científicamente se trata de la percepción visual generada en el cerebro para interpretar las señales nerviosas que se envían entre los fotorreceptores de la retina y las longitudes de onda visibles del espectro electromagnético.
A través de la historia el color ha jugado un papel importante para diseñadores, artistas y arquitectos que exploran los diferentes usos e interpretaciones en cada uno de sus proyectos. El color se vuelve una manifestación importante para las personas, sus vestiduras, sus accesorios, los espacios que habitan e incluso sus vidas. El color incluso es estandarte de ideologías que permiten definirlo como una manifestación de culturas y estilos de vida.
Un color puede afectar de manera directa nuestro cerebro, el ciclo circadiano y la calidad del sueño. Pero también y de manera psicológica nuestras preferencias en los ámbitos sociales, las ideologías y convenciones, por ejemplo, definiciones de género como el azul y rosa, el color negro y la muerte, e incluso el blanco y la paz, entre muchas otras.
Las definiciones psicológicas del color dependen en gran parte también de las circunstancias y convenciones sociales establecidas por culturas, países o regiones. Las connotaciones establecidas por la psicología del color no deben considerarse una norma universal. Ya que la definición o uso del color queda supeditada a los usos y costumbres. El color rojo puede significar erotismo en una sociedad, en otra puede representar algo inoportuno o incluso nobleza.
Es por eso muy importante diferenciar los conceptos de psicología y teoría del color, donde la psicología manifiesta interpretaciones subjetivas y convenciones sociales en el tiempo y contexto, y en cambio la teoría del color responde a estudios sobre el análisis del fenómeno lumínico, sus efectos en el campo electromagnético, y la manifestación y percepción del color sobre los objetos en el ambiente.
Teoría del Color
El color es un fenómeno físico sobre como una superficie absorbe y refleja la luz del espectro visible. Si el ojo humano percibe el color azul de una superficie, esto significa que la superficie absorbe todos los colores excepto el azul que refleja. El color blanco es un amplio espectro de todos los colores que se manifiesta en reflejo de luz, y donde el negro es la completa absorción de la luz y por ende la carencia de color.
La teoría del color deriva de una metodología para evaluar las combinaciones de los tonos. Isaac Newton, en su libro Óptica de 1706, dividió la luz blanca en siete colores: naranja, amarillo, verde, azul, añil, violeta, y rojo, y que luego ordenó en un círculo dividido por sectores de acuerdo a proporciones de peso, color y forma, esta experimentación lograba que al girar el círculo el resultado visible fuera el color blanco. Este análisis permitió que Newton estableciera un sistema matemático cuantificable del uso del color.
Para principios del siglo XIX, los pintores Johan Wolfgang von Goethe y Philipp Otto Runge desarrollaron una teoría del color, donde incorporaron sus efectos subjetivos e ilusiones ópticas. De la misma manera quisieron incorporar y asociar al color con las emociones, clasificándolos en tonos fríos y cálidos. Durante el siglo XX la investigación de la teoría del color se ve complementada con los trabajos de artistas como Josef Albers y Johannes Itten, con cada uno de ellos derivan teorías del color durante la Bauhaus de Weimar.
Itten en particular desarrolla una rueda de 12 tonos con siete normas de contraste que estudian de modo regulado los efectos de la combinación de colores, la proporción y la armonía. Sin embargo, algunos estudiosos del tema le dieron poca relevancia debido a que Itten relacionaba sus descubrimientos a creencias filosóficas y místicas. Josef Albers sin embargo, realiza una serie de investigaciones artísticas en la universidad de Yale derivadas de los estudios de Itten, donde logra una experimentación profunda sobre el uso del color y sus efectos. (Grimley/Love)
Temperatura del color
Cada color tiene de manera inherente una definición de temperatura. Esta se define como la capacidad de identificarse por la reflexión del luz y de acuerdo a una escala entre frío y caliente. Esta definición parte principalmente de la escala de iluminación Kelvin, donde el tono mas cercano a la iluminación infrarroja se determina como caliente y el cercano al espectro lumínico ultravioleta se determina como frío. Por ejemplo, un tono marrón y naranja, tienden hacia la temperatura cálida, mientras un tono azul y añil son de temperatura fría.
Materialidad
Cuando se habla de color y materialidad en el diseño se trata de encontrar la naturaleza propia del material y su tono; por ejemplo, una madera por su propia naturaleza refleja un color natural que permite flexibilidad en el uso de combinaciones y contrastes de color dentro de su tono natural. Lo mismo sucede con el concreto o cualquier material que de manera natural permita los contrastes apropiados de acuerdo a su tono y propiedades físicas.

Colores y efectos en el espacio interior
La selección de los colores en un proyecto ejerce un efecto remarcable sobre la percepción de un espacio. Los efectos que se logran con el uso del color deberán ser estudiados y con un objetivo en mente, es decir, un espacio puede ser ambientalmente regulado a través la temperatura de uno o varios colores. Entonces un espacio y un color pueden hacer sentir frescura y vitalidad, pero también opresión y angustia. Aunque las definiciones sobre la psicología del color derivan principalmente de ideologías; no debemos supeditar el diseño interior exclusivamente a las convenciones, sino que debemos explorar e incluso innovar y experimentar con el uso del color y sus diferentes aplicaciones.
Basado en los enfoques espaciales de Grimley y Love, complementamos la investigación del color en el espacio interior a través de efectos: volumétricos, bidimensionales, jerárquicos, proporcionales y semióticos.
• Efecto volumétrico: Este trata de resaltar un espacio o volumen arquitectónico en el interior. Se realiza principalmente con la intervención de muros donde se desea enfatizar la privacidad de un espacio o dar secuencia a varios espacios contiguos. El uso del color puede hacer que un espacio se sienta más amplio o pequeño y depende del brillo utilizado en la tonalidad.
• Efecto bidimensional: en este se intenta enfatizar planos en secuencia, es decir, puede utilizarse el color para contrastar muros, o enfatizar un mobiliario y ponerlos de relieve.
• Efecto jerárquico Se trata de provocar jerarquías con el uso del color, como resaltar las funciones o zonas en el espacio, o incluso molduras, marcos, puertas y cualquier elemento arquitectónico o de diseño que logre llamar la atención por su función y uso.
• Efecto proporcional: Este enfoque trata de la visualización y percepción del espacio en el sentido háptico, es decir la relación que existe entre nuestro cuerpo y el campo visual observado. Con esto definimos que el color puede hacer ver un espacio más amplio o estrecho, opresivo o abierto, profundo o reducido. El color entonces puede lograr un efecto visual sobre el espacio diseñado.
• Efecto semiótico: Agrego este efecto que tiene que ver con los significados y la psicología cognitiva, traer a la memoria de lo usuarios recuerdos sobre algo conocido. Se trata del uso del color como convenciones sociales, por ejemplo, la comida rápida y el color rojo, naranja y amarillo; el uso de color rojo para enfatizar zonas de atracción o peligro, o incluso el uso de color verde (por su materialidad) para traer a la memoria la naturaleza o frescura en un ambiente.
Partiendo de la premisa sobre qué colores deberemos usar en un espacio, tenemos que comprender primero las circunstancias y necesidades de los usuarios, y la respuesta de solución a un diseño. No podemos dejar de lado otros factores que influirán en la experiencia sensorial. Es por eso, que aunque el color es muy relevante para la percepción del espacio, los diseños no debe pensarse únicamente para el sentido visual, sino para la estimulación de la experiencia a través también de los otros sentidos.
Bibliografía:
Grimley, C., & Love, M. (2018). Color, espacio y estilo: detalles para diseñadores de interiores. Barcelona: GUSTAVO GILI.
Heller, E., & Mielke, J. C. (2019). Psicología del color: cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Barcelona: Gustavo Gili.



